Algunas consideraciones de carácter empírico:
El 23 de octubre de 1995, inicia operaciones el Instituto Tecnológico Superior de Tantoyuca, como órgano descentralizado de la administración publica, Ofreciendo dos carreras: Ingeniería en Agronomía e Ingeniería en Electrónica, con una población de 145 alumnos egresados de las escuelas de nivel medio superior de la zona de influencia al instituto. Actualmente oferta 5 carreras, albergando un total de 1450 alumnos.
El Programa Institucional de Innovación y Desarrollo 2007-2012 del Instituto Tecnológico Superior de Tantoyuca, tiene como documentos de referencia el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, el Programa Sectorial de Educación 2007-2012, por lo que su contenido está alineado con las políticas públicas establecidas y su estructura guarda estrecha relación con ellos. Destacando los siguientes objetivos estratégicos: Objetivo estratégico 1: Elevar la calidad de la educación para que los estudiantes mejoren su nivel de logro educativo, cuenten con medios para tener acceso a un mayor bienestar y contribuyan al desarrollo nacional, Objetivo estratégico 3: Impulsar el desarrollo y utilización de tecnologías de la información y la comunicación(TIC`s) en el sistema educativo para apoyar el aprendizaje de los estudiantes, ampliar sus competencias para la vida y favorecer su inserción en la sociedad del conocimiento.
Tal pareciera que en las instituciones de educación superior existen varias realidades entre las cuales destacan las siguientes: la que marcan los programas de desarrollo de educación nacional y estatal, la que marca el currículo y la realidad que se vive en el salón de clase.
Los que estamos inmersos en el proceso de enseñanza-aprendizaje de las matemáticas en el nivel superior, específicamente en el Instituto Tecnológico Superior de Tantoyuca, en donde nos encontramos con estudiantes que ingresan al primer semestre, que manifiestan graves deficiencias en los conocimientos de aritmética, algebra, geometría y trigonometría, esta situación se ha visto reflejada en los últimos años en el examen de ingreso a nivel superior (EXANI II CENEVAL), que indican que el 50% de los estudiantes se encuentran entre 950 – 700 puntos (Aceptable – Mínimo ) y el otro 50% por debajo de esa clasificación, a sí también los resultados del EXIL-CBI con resultados poco alentadores, indicándonos que no se cumplen con las competencias que indican los currículos de matemáticas en el nivel superior, aunado a los resultados anteriores nos encontramos con otra realidad del perfil de ingreso, en donde las estadísticas de la institución indican, que el 20% de estudiantes provienen de una especialidad de Ciencias Exactas, 50% de Económico Administrativo, 30% de Humanidades, tal pareciera que el Tecnológico no es congruente con la demanda estudiantil.
En las vivencias en el salón de clase observamos en nuestros estudiantes dificultades en el aprendizaje, conocimientos insuficientes y escasa transferencia a situaciones nuevas. Presentan, además, deficiencias en explicar conceptos, expresarse en forma oral y escrita, argumentar y hacer conclusiones. Los resultados no satisfactorios que obtienen, se constituyen en un aspecto negativo que los conduce a adoptar una actitud de mínimo esfuerzo o de rechazo hacia la matemática, traduciéndose esta situación en un proceso de aprendizaje del calculo a centrarse en una práctica algorítmica (mecanizada), fundamentándose en la falta de significados asociados a los conceptos en juego, que hagan factible su construcción en el salón de clase. También tenemos que considerar como parte inherente de esta problemática, el método de enseñanza, que ha envejecido y con el que se continua trabajando por parte de los docentes, en donde el común denominador de uso del material didáctico clásico (borrador, pizarrón y gis) y el nulo ó poco acercamiento con las nuevas tecnologías, esto indica que se tiene que cambiar también las estrategias en el proceso de enseñanza de las matemáticas.
Dicho contexto, da origen a que hagamos un alto y reflexionemos con el objetivo de buscar soluciones y cuestionarnos: Qué tenemos que hacer para apoyar a que los alumnos cambien fu forma de aprendizaje mecanizado?, Qué herramientas didácticas tenemos que utilizar y cuales son las más apropiadas? Como competir contra el uso descontrolado de las tecnologías que originan gran distracción a los estudiantes? Qué rol tenemos que tomar los maestros? Qué rol tienen que tomar los alumnos? Como lograr que se cumplan con los objetivos planteados en los currículos de las materias? Estos son algunos cuestionamientos que surgen por parte de los maestros que están inmersos en este complejo reto de lograr que los estudiantes aprendan las matemáticas. Toda sociedad necesita que el conocimiento que se adquiere en la escuela sea funcional, es decir, que se integre y sea significativo para la vida cotidiana (fuera de la escuela). Con esa perspectiva resulta importante reflexionar cómo nuestros estudiantes acceden al discurso matemático en la enseñanza universitaria del cálculo, en donde existen diferentes realidades, entre las que marca el currículo y lo que realmente aprenden los estudiantes en el salón de clase, en donde la tendencia en el proceso de aprendizaje se centra en una práctica algorítmica, fundamentándose en la falta de significados asociados a la construcción a los objetos matemáticos en juego. La principal preocupación del docente es siempre lograr la mayor eficiencia en la transmisión de los conocimientos. La complejidad del proceso enseñanza – aprendizaje nos invita a abordar el problema desde diversos aspectos y uno de ellos es el uso de nuevas tecnologías que faciliten el aprendizaje de las matemáticas en ingeniería, mediante el uso de las Tecnologías, que permitan la interacción del profesor con los estudiantes desde una nueva perspectiva, que cambie con los esquemas de los procesos tradicionales de la enseñanza de las matemáticas.